En este proyecto realizamos la reforma integral de tres baños en una vivienda situada en Reocín, Cantabria, una zona donde la arquitectura tradicional conserva un marcado carácter rústico. El objetivo principal fue actualizar y modernizar los baños sin perder la esencia cálida y natural de la vivienda original.
Para lograrlo, combinamos azulejos pequeños en tono aguamarina con piezas en un verde más apagado, creando una paleta cromática fresca, serena y equilibrada. Este juego de matices aporta profundidad visual y refuerza la conexión con el entorno natural, un elemento clave en los proyectos de reforma de baños en viviendas rurales.
El mobiliario en madera natural y el respeto por los acabados originales de puertas y vigas permiten mantener un diálogo constante entre lo contemporáneo y lo auténtico, integrando el nuevo diseño sin romper la armonía de la casa.
Los espejos retroiluminados adquieren un papel protagonista en los tres baños. Además de mejorar la iluminación general, crean una atmósfera suave y envolvente y realzan la textura del azulejo pequeño, aportando profundidad, elegancia y un toque sofisticado al conjunto.
La reforma incluyó también una reconfiguración completa de la distribución de los baños, con el objetivo de mejorar la funcionalidad, el orden y la entrada de luz natural. En el estado original, la caldera ocultaba parcialmente la ventana, reduciendo la luminosidad del espacio. Como solución, se trasladó al fondo del baño y se diseñó un armario a medida para integrarla de forma discreta, liberando la ventana y generando una sensación de amplitud y equilibrio visual.
Este proyecto refleja nuestra forma de abordar la reforma de baños: diseño funcional, respeto por la arquitectura existente y una cuidada selección de materiales que aportan confort y durabilidad.
